viernes, 3 de julio de 2015

Why Mahler?

"The most we can expect from art is to help us live in peace with ourselves. This, at best, is Mahler's contribution to modern world" (Norman Lebrecht)
"My time will come" (Gustav Mahler)

Buenos días amig@s, y bienvenidos a la entrada mensual de Sinfonía Empresarial, el blog de Culture&Biz. En esta ocasión, viajaremos a la Viena de finales del siglo XIX y principios del XX, la belle époque y sus estertores. Y lo haremos para revisitar la figura de uno de los más grandes compositores de la historia, el austríaco Gustav Mahler.


Decía el veterano director de orquesta francés Pierre Boulez que la historia de la música clásica tiene un hilo conductor claro, es un continuo que enlazaría a Bach, Haydn, Beethoven, Wagner y finalmente Mahler. Gustav Mahler sería el punto de conexión entre el final de la etapa romántica y la época contemporánea.

El año pasado pude presenciar en el festival In-Edit Beefeater de Barcelona el magnífico documental Conducting Mahler, donde una serie de maestros -Claudio Abbado y Riccardo Muti entre ellos- opinaban sobre la figura del compositor y el reto que suponía dirigir sus obras, especialmente las sinfonías. Ello me llevó a indagar más sobre él, hasta que di con la biografía de Norman Lebrecht: Why Mahler?.


Gustav Mahler (1860-1911)

La primera grata sorpresa del libro es la estupenda radiografía personal que realiza del compositor. No puede entenderse la música de Mahler sin antes comprender el personaje que hay detrás. Un hombre que a la temprana edad de 6 años ya disfrutaba leyendo la versión en alemán del Quijote sin duda apunta alto. Como él mismo afirmaba hacia el final de sus días: "I was honest in my intentions and I set my sights high..."

Una personalidad retraída, sombría en muchas ocasiones, con reconocidos altibajos emocionales ("Yet I have not escaped my destiny"), pero finalmente valiente y que amaba la vida: no rehuía el dolor o el pesar, sino que por contra los abrazaba como "íncubo creativo", nos dice Lebrecht. Para Mahler, la música no existía por el placer en sí, sino que tenía el potencial de "sacudir el mundo de la ética y de la política".


Retrato de Daniel-Henry Kahnweiler 
Picasso, 1910

Según Norman Lebrecht, 'conflicto' y 'contradicción' son la esencia del arte mahleriano, y "las fragmentadas y angulares caras de la rupturista obra de Picasso, el reflejo perfecto de las múltiples capas del compositor austríaco". Su música es sinónimo de resiliencia individual en la "olla a presión" que es nuestra sociedad actual. Sin duda, Mahler predicaba con el ejemplo: es conocida su autodenominación de "three-times homeless", haciendo referencia a sus raíces judías, la lengua alemana con la que se expresaba en los EE.UU. y sobre todo a su "ineluctable sentido de no pertenecer a ningún lugar en concreto".

Mahler defendía, en contra de muchos de sus coetáneos que abogaban por la rigidez estructural de las composiciones, que las sinfonías debían ser un ente vivo, tratando siempre de reflejar "the whole messy world". "La sinfonía debe ser como el mundo, debe comprenderlo todo". Él mismo, que estrenó en el podio sus primeras 8 sinfonías, era conocido por acelerar o ralentizar determinados pasajes en función de su estado de ánimo. La acústica de la sala también era un hecho relevante a tener en cuenta: la orquesta debía adaptarse siempre a ella.


The Kiss (Lovers)
Gustav Klimt, 1908-09

Desde su 'Primera' Sinfonía (compuesta entre 1887-88 y estrenada en Budapest al año siguiente) hasta la 'Novena' (acabada en 1809 y estrenada ya fallecido el compositor), tanto la fluidez -un concepto "sorprendentemente post-moderno", en palabras de Lebrecht- como la morbidez -una característica "intrínsecamente mahleriana y vienesa"- estarían presentes constantemente en su obra, que en Why Mahler? es diseccionada en detalle por el autor (incluyendo un apartado final con grabaciones recomendadas y consejos prácticos para adentrarse en el mundo sonoro de Gustav Mahler).
"Each symphony is a search engine for inner truths. To know Mahler is, ultimately, to know ourselves" (N. Lebrecht)

Profesional extraordinariamente exigente con músicos y cantantes, esa fluidez en la interpretación de sus obras contrastaría con su demanda de fidelidad absoluta a las partituras de otros maestros: "Accuracy is the soul of artistic performance". De nuevo presente la contradicción mahleriana, ya que en otra ocasión manifestaría que la máxima pretensión de su carrera como director era "estampar su marca personal en todas las interpretaciones", en la estela de su admirado Richard Wagner.

En noviembre de 1901, durante una cena en la que también estaban presentes los líderes del Movimiento Secesionista vienés Carl Moll y Gustav Klimt, conocería a la que se convirtió poco después en su mujer, pero inmediatamente en su musa: Alma Schindler.
"It happened overnight: I would never have imagined that counterpoint and music theory would disturb my heart again" (G. Mahler)

Alma Maria Mahler Gropius Werfel (nacida Alma Maria Schindler en 1879, y por tanto 19 años más joven que el compositor), fue una celebridad social de la Viena de finales del siglo XIX, reconocida por su cultura, belleza y vida social liberal. Según el propio Klimt se trataba de "a rare, unusual kind of girl", y ella misma reconocía que "I don't lack talent, but my attitude is too frivolous...". Compositora y melómana empedernida, por sus diarios publicados sabemos que también quedó gratamente impresionada de aquel primer encuentro con Gustav:
"I liked him immensely, although he is very restless (...) The fellow is made entirely of oxygen. When you get near him, you get burnt" (Alma M.)
Alma Mahler (1879-1964)

Absolutamente rendido a sus encantos, para ella escribiría el compositor austríaco algunas de sus creaciones más celebradas, en especial el famosísimo Adagietto de su 'Quinta' Sinfonía, que Luchino Visconti haría aparecer oportunamente en su recreación de la 'Morte a Venecia' de Thomas Mann. De hecho, el propio Mann se inspiraría en Mahler para componer el personaje principal de su novela.

En 1907 Mahler deja su Filarmónica de Viena tras 10 años en el podio ("I feel I have completed my circle") para viajar a los EE.UU. a dirigir la Metropolitan Opera House de Enrico Carusso y Melba/Tetrazzini. Tras su exitoso debut el día de año nuevo de 1908 dirigiendo el Tristan und Isolde -"Triumph is immediate", escribiría Alma en su diario- Mahler pasará tres felices años en América, donde a diferencia de su Viena natal "nadie es más que nadie".


Thomas Mann se inspiraría en la figura de Gustav Mahler
para crear a su protagonista, Gustav Aschenbach

En 1909 acabará su 'Novena' Sinfonía ("My ninth is finished!"), para muchos entendidos su cúspide creativa. Herbert von Karajan declararía de ella que "it's music from another world, music from eternity", mientras que Otto Klemperer, el último discípulo de Mahler, afirmó que era "not only his last but also his greatest achievement". 

Pero cuando todo parecía irle de cara, en el verano de 1910 Alma conoce a Walter Gropius, un arquitecto berlinés, e inmediatamente se hacen amantes. "Two souls met, and the body was forgotten", escribiría ella. Mahler -quien había sido capaz de superar la muerte precoz de una de sus hijas con Alma- no podría con esto. En los márgenes de las partituras originales de su inacabada 'Décima' Sinfonía escribió:
"The devil dances with me
Madness, take me, cursed one!
Farewell, my lire
To live for you!
To die for you!
Almschi"

Gustav Mahler fallecería poco después, un lluvioso 18 de mayo de 1911, de una dolencia cardíaca. Según relata Alma, presente en los instantes finales, su último consejo fue para Anna, la hija de ambos ("Be my good girl, my child"), mientras que la postrera palabra pronunciada por el compositor antes de expirar fue sintomática: "Mozartl" (pequeño Mozart). Su viuda le sobreviviría muchos años, se casaría dos veces más y se convertiría en un polo de atracción cultural en los EE.UU. (para l@s que quieran profundizar en el personaje les recomendamos la obra Malevolent Muse: The Life of Alma Mahler, de reciente aparición).


Ensayo final de la premiere mundial de la 'Octava', conocida
también como "la Sinfonía de los 1.000". Aquel septiembre de 1910
se reunieron en Munich personalidades culturales de la talla de
Thomas Mann, Richard Strauss, Siegfried Wagner o Saint-Säens, en lo
que Lebrecht califica de "Europe's last pre-war cultural convocation" 

Para el autor de la biografía, Mahler es un ejemplo práctico de cómo vivir una vida creativa. Él nos mostró el coraje de su resiliencia, y nos enseñó que la diferencia entre lo "ordinario" y lo "excelente" es ese "último grado de esfuerzo" ("Striving is all"). También que la dignidad sobrevive siempre a la derrota. En cuanto a su música, en las páginas finales del libro puede leerse: 
"Mahler offers breadth and depth to the thought process. He urges us to see the bigger picture (...) He was confident of his durability. In art, there is no other way" (N. Lebrecht)

Hasta el próximo post, amig@s. Os dejo con la rendición del Adagietto por Valery Gergiev y la World Orchestra for Peace.




jueves, 4 de junio de 2015

Nobility of spirit: a forgotten ideal

“Sólo el ideal promueve el progreso moral colectivo; sin él estamos condenados a conformarnos con el orden establecido. Preservar en la vida una cierta ingenuidad es lección de sabiduría porque permite sentir el ideal aun antes de definirlo” (Javier Gomá)

Buenos días amig@s, y bienvenidos al post mensual de Culture&Biz. Recientemente os hablábamos de la idea de Europa a través de una lectura de George Steiner, prologada por el director del Instituto Nexus, Rob Riemen. Ciertamente Europa –no como problema, sino como solución, que diría Ortega– es un tema querido en este blog.


Pues bien, hoy os queremos presentar un libro del propio Rob Riemen, a su vez prologado por George Steiner, y que trata de un tema íntimamente ligado con la historia de la civilización europea: ‘Nobility of spirit: a forgotten ideal’, editado por Yale University Press en 2008. 

El director del Nexus Instituut -quien nos ha dado su autorización para publicar la entrada de hoy- repasa en su obra reflexiones de algunas de las mentes más ilustradas de la historia de Europa: Sócrates, Pericles, Thomas Mann, Albert Camus, Nietzsche, Baltasar Gracián, Jeanne Hersch, Alexander Herzen, etc.

Y nos acerca la sabiduría de estas personalidades sobre algunos temas ‘fundacionales’ de la civilización del viejo continente, como son la verdad, el humanismo, el propio arte, la eternidad, la justicia, la democracia… y la nobleza.

“Without nobility of spirit a democracy will fail, because of its own freedom” (Nietzsche)

Es Thomas Mann quien abre el fuego dialéctico en un extenso primer capítulo del libro ('The Quest of Thomas Mann'), donde Riemen nos relata la búsqueda del premio Nobel alemán en pos del concepto de eternidad. Mann –"probablemente el último representante del humanismo puro", en palabras introductorias de George Steiner– afirmaba que “los valores humanísticos clásicos, que hunden sus raíces en Socrates y Platón, privilegian la vida de la mente”, y a su vez estaban sostenidos por el arte de la conversazione.

“As long as we can keep talking to each other, there is hope for civility and the pursuit of truth” (Mann)


Thomas Mann
Desgraciadamente, para el autor de La montaña mágica, conocido entre sus amigos como el 'presidente de la república espiritual', ya en los años 20 del pasado siglo podía afirmarse que “en un mundo politizado, el arte está sufriendo el mismo destino que la moral; el arte está subordinado a la ideología” (de esto sabemos mucho por aquí). En cuanto al santo grial de la eternidad, Thomas Mann declaró que la verdad no era del dominio particular de nadie, y que “la humanidad está mucho mejor servida por la búsqueda de esa verdad que por su presunta propiedad”.

“European culture is suffering the same agony because eternity has been lost; the everchanging world constantly demands new forms for revealing the truth. Another word for this forms is CULTURE” (Mann)

En el capítulo central del libro ('Untimely Conversations on Timely Questions'), y apoyándose en numerosas conversazioni de ilustres antepasados, Rob Riemen vuelve a la carga con el concepto de justicia y la célebre sentencia socrática –“Unless philosophers become kings…”–, en la que el filósofo griego establecía que la mejor opción de gobierno era dar el poder a los ‘sabios’, quienes a su juicio estaban más capacitados para “hacer lo que es mejor” y discernir entre “el bien y el mal”.

Rob Riemen, presidente del Nexus Instituut

Es el mismo Riemen quien asume que “Sócrates sabía perfectamente que esa solución era inviable”, no sólo por la corrupción de muchos de esos 'true philosophers' sino porque la propia sociedad, al considerarlos excéntricos, no hubiera permitido que éstos alcanzaran posiciones de liderazgo.

“The true philosopher could never be king; he could only be a model. The perfect society would never exist” (Riemen)

Albert Camus
Pero es probablemente Albert Camus, otro premio Nobel, quien más crítico se muestra con la figura del ‘intelectual’. Tras afirmar que “la única cosa que justifica la existencia de los intelectuales es su responsabilidad para con el mundo de las ideas y la nobleza del espíritu”, y en una conocida reunión a la que asistireron entre otros Malraux y Sartre, se pregunta en voz alta: “¿no creéis que somos todos responsables de la falta de valores?. Estamos luchando contra una mentira (el totalitarismo) en nombre de un cuarto de verdad. Es ese cuarto de verdad lo que llamamos libertad".

Para el filósofo francés, la eterna cuestión sobre el 'significado' de la vida está siendo sustituida por su 'objetivo'. “The goal is happiness, and (we asume that) politics will provide that”. Y remata con una puya de gran actualidad, de las más discutibles del libro en nuestra opinión:  

“Politicized intellectuals abandon the world of spirit for the sake of political power. The excuse is that the world needs to be changed, not interpreted. And end to injustice!” (Camus)

Baltasar Gracián

También hay espacio en el ensayo de Rob Riemen para el jesuita y filósofo español Baltasar Gracián, autor de Oráculo: manual y arte de prudencia, quien defendía que “la cultura hace al hombre, y cuanto más grande sea aquella mejor será el individuo”.

“It is the material weight that gives its value to gold, and moral weight which gives value to man” (Gracián)

Por su parte, la filósofa suizo-polaca Jeanne Hersch carga de nuevo contra los intelectuales: “The addiction of the twentieth-century intellectuals is ‘le baratin’ –chatter devoid of responsibility”. Posteriormente, reflexiona sobre que, en la jerarquía de actividades humanas, “el arte debe estar ubicado por encima de la filosofía”, finalizando con un sabio consejo:

“We should not despair because of errors or sins; the past is not closed, it receives meaning from our present actions” (Hersch)

El tercer y último capítulo de Nobility of Spirit lleva por sugerente título ‘Be brave’, y se inicia con una cita de Pericles, el político, arengando a las masas a propósito de su ciudad, Atenas, que reproducimos íntegra por su actualidad:

“A city that had the courage to be a democracy, where citizens coexisted in freedom and mutual tolerance. Respect for traditions and ancestors go hand in hand with a mind that is open to new developments and to giving every free citizen an opportunity to grow into an independent individual. A society in which people loved beauty without being wasteful and respected wisdom without being weak. Athens was a training ground for the rest of the world” (Pericles)

Pericles' Funeral Oration (Perikles hält die Leichenrede)
by 
Philipp Foltz (1852)

Tras pasar revista al escritor y pensador ruso Alexander Herzen, quien en fecha tan temprana como abril de 1870 ya afirmaba que “the old, oficial Europe that one can see is not asleep –it is dying! Everything has become the police”, el presidente del Nexus Instituut finaliza el capítulo (y el libro) volviendo a Sócrates, que sin duda pensaba en el mundo de la consultoría cuando afirmó que “plantear las preguntas adecuadas proporciona mayor conocimiento a la existencia humana que repetir acríticamente respuestas que otros nos dan”.

En el juicio al que se verá sometido hacia el final de su vida, bajo la acusación de “sembrar la duda entre la juventud”, el filósofo ateniense declararía en su defensa que “la esencia de la verdadera valentía no radica en la conducta heroica respecto de los demás, sino en el coraje de atreverse a ser sabio uno mismo". El coraje de atreverse a ser sabio uno mismo..., ¿qué gran declaración de principios, verdad? Aunque de poco le sirvió...

“Long ago, I chose to be loyal to the quest for truth. You know that I am not going to alter my way of life, not even if I have to die a hundred deaths” (Sócrates)


La Mort de Socrate, de Jacques-Louis David (1787)

Qué diferente aproximación vital a la de Aristóteles y su doctrina del "justo medio"... En fin, eso es todo por hoy, amig@s, hasta el próximo post sinfónico, os dejamos con un poco de música antigua. Nada menos que Jordi Savall interpretando Bach, en el simposium School of Civilization del Nexus Instituut. Espero que os guste.



PS: respecto a Pericles y su arenga es necesario profundizar algo, como sucede casi siempre en la esfera política. En el muy recomendable Más allá de la filosofía: escritos sobre cultura, arte y literatura, de Hannah Arendt, Editorial Trotta, 2014, la pensadora alemana nos recuerda que "la polis y la política eran la razón por la que los griegos se consideraban superiores a los bárbaros". (op.cit. p.48). A pesar de su elogio de la belleza y la sabiduría, el propio Pericles llegó a afirmar en otro momento que "parte de la grandeza de Atenas consistía (precisamente) en no necesitar a Homero y a los poetas (...) para lograr que aquellas cosas que se han dicho y hecho se tornen inmortales". El eterno conflicto entre política y arte: qué principios deben aplicarse en el espacio público, los comunes a la acción (políticos) o los comunes a la producción (culturales)



viernes, 1 de mayo de 2015

Sant Jordi no basta

"El tejido librero, hoy amenazado, es una de las claves más evidentes de nuestra salud cultural. En Francia se están desarrollando estrategias muy elaboradas de ayuda y subvención. Aquí, en este terreno, nos hallamos aún en los balbuceos de una política seria. Sant Jordi no basta" (Sergio Vila-Sanjuán)

Bienvenidos amig@s a un nuevo post sinfónico, este mes dedicado a recabar distintas reflexiones sobre los posibles "futuros" del libro impreso, con motivo de la reciente y exitosa diada de Sant Jordi. Sólo había que pasear ese día por cualquier barrio de Barcelona, e imagino que de cualquier ciudad o pueblo de Catalunya, para darse cuenta de que estamos ante la mejor tradición catalana de largo. 


De izquierda a derecha: Martha, música para el recuerdo
de Fernando Navarro, mi libro regalado este año; vista matinal
de la Llibreria Calders; apoyando la edición independiente de
66rpm con May González y Alfred Crespo; participando en la
lectura del Quijote en plena Rambla del Raval

Aunque como bien señala Vila-Sanjuán en la cita inicial del post, con Sant Jordi no basta. Lo que falta no es tanto cultura de los libros, sino cultura de la lectura. Pero no nos adelantemos y continuemos con la diada, porque tras tomar el aperitivo en una entrañable terraza ravalera nos dirijimos a la estación de Sants, a comprobar de nuevo las bondades del corredor mediterráneo... 

La cita obligada este año era con el IVAM, el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Aprovechando una reunión fijada para estudiar acuerdos de colaboración entre Culture&Biz y la insigne institución, pudimos asistir a una mesa redonda convocada con motivo del Día Internacional del Libro, de título inequívoco: Present i futurs del llibre. Con tres ponentes que son auténticas referencias culturales valencianas, y que nos brindaron su visión de la situación actual del libro desde sendos puntos de vista de su cadena de valor: la librería, la editorial y la biblioteca.


Sergio Adiego, de Valdeska, una librería de culto especializada en arte, actualmente sita en el número 47 de la calle del Mar, nos ofreció una disertación lúcida y divertida de título "Menos celebración y más atención". Sergio, que se autodefine con humildad como libretero ("me considero un tendero, la palabra librero es demasiado para lo que yo hago"), regenta desde hace más de 30 años su establecimiento, con criterio coherente: no admite ni presenta novedades, y su catálogo se centra por completo en arte, literatura y pensamiento, con alguna puntual incursión poética o musical.


Citando a Simon T. Bailey afirmó con rotundidad: "La cultura es la educación de la atención". Totalmente en contra de las celebraciones-tipo Día del... ("las institucionalizaciones crean mantos protectores"), se presentó como un indígena de las lecturas que trabajaba en una no-librería, "donde los objetos se convierten en cosas, y las cosas en libros, que son percibidos sin notarlos".

Con un hilo argumental centrado en la obra de Remo Bodei La vida de las cosas (mencionada por el propio ponente y en la que puede leerse que "los objetos se convierten en cosas en razón de investiduras cognitivas y afectivas de tipo personal"), reconoció que el día que visitó por vez primera la Biblioteca Pública de Estocolmo, ante la inmensidad de su fondo bibliográfico, "ese día murió el librero que un día pudo haber en mí". Su tarea principal desde entonces en Valdeska -ya como libretero- es "dar voz a las cosas mudas y ocultas en su simplicidad". 

Retomando el leitmotiv de su charla exclamó: "Huyo de las celebraciones porque las celebraciones implican certezas. Más dudas y menos certezas". Según Sergio, la situación cultural del país sigue siendo manifiestamente mejorable ("las librerías han estado mal siempre, desde hace treinta años"), y tanto los libreros como las editoriales y bibliotecas deben ofrecer recetas y actividades de taller si quieren sobrevivir, deben convertirse en artesanos. 
"El futuro del libro será artesanal, con lectores artesanales de libros y lecturas artesanales de libros" 
A pesar del tono escéptico que recorrió toda su intervención ("antes tenía esperanza en la poesía y en las personas, ahora tengo más esperanza en la relación humana concreta, pero sin esperar contrapartidas"), y quizás influenciado por la excelente acogida de la convocatoria del IVAM (la biblioteca se quedó pequeña para acoger el evento), se permitió finalizar con un mensaje optimista: 
"Dudemos a favor de quien venga detrás"
¿Habría escuchado el libretero el reivindicativo discurso de Goytisolo en la entrega del Cervantes, esa misma mañana? Quién sabe...

De izquierda a derecha: entrada del IVAM con el lema de este año
(En tránsito); aspecto de la biblioteca del museo durante la mesa
redonda; frase de El Lissitzky presente en una de las paredes de la
institución: "The book is becoming the most monumental work of art".

Por su parte, Manuel Borrás, responsable de la legendaria editorial independiente Pre-Textos (cumplirá 40 años de historia en 2016), hizo hincapié durante toda su intervención en la importancia de la lectura, cogiendo el toro por los cuernos ya de salida: "El problema no es que no se vendan libros, es que no se leen libros". Con ello hacía una crítica nada velada -y omnipresente a lo largo de su charla- al hecho de que "en muchas ocasiones son los propios editores los que publican sin haber leído".

Para el editor independiente, el principal enemigo del libro está dentro, y sería "el intrusismo de tanta mala literatura publicada". Los mandarines de la tecnología, según él, al imponernos la obligatoriedad de estar al día en todo y en todo momento ("lo que en verdad implica estar en ningún lado"), han favorecido una banalización cultural absoluta. 

"Ya no existen los críticos ni las críticas, ambos han desaparecido ante el maremoto y el anonimato de Internet, nadie fija las jerarquías"
Para Manolo Borrás, el secreto del éxito de Pre-Textos está precisamente en un criterio rigurosísimo de excelencia en el catálogo (apenas supera las 1.500 referencias), "lo que implica tener que decir que no a 99 de cada 100 autores".

Tras devolver el cumplido a su amigo Sergio -quien en su intervención anterior había declarado que "Pre-Textos es una no-editorial"- afirmando que "Valdeska es una librería con alma", finalizó su intervención poniendo auténticamente el dedo en la llaga: 
"La labor editorial debe SEDUCIR, crear un estado de perplejidad para así transmitir conocimiento. La edición es HACER PEDAGOGÍA"
En cuanto a Eloísa García, responsable de la biblioteca del IVAM y anfitriona del evento, no rehuyó la eterna dicotomía del mundo OFF/ON al afirmar categórica: "Ambos medios son complementarios, el cliente es de por sí mixto, él es quien decide según el momento". Y resaltó las que para ella son algunas de las ventajas claras de las nuevas tecnologías, como el crowdfunding:
"El micromecenazgo favorece la aparición y existencia de pequeñas editoriales y escritores noveles"
Por lo que respecta a los futuros del libro, la verdad es que la bibliotecaria vino a coincidir en síntesis con sus dos predecesores, con lo que nos quedó la duda de si no hubiera sido mejor hablar de futuro del libro, en singular: 
"La base de nuestra supervivencia son los libros de artista",
afirmando que el IVAM había sido pionero en su incorporación a los fondos bibliográficos (aprovechamos para recomendar desde aquí su exposición Construyendo Nuevos Mundos, 1914-1945, de la que Sergio Adiego afirmó que era "un compromiso del IVAM con el libro, es en sí misma un gran libro").

Para indagar un poco más en el concepto de libro de artista, al día siguiente, ya de vuelta en la Ciudad Condal, decidimos acercarnos al Arts Santa Mónica, al final de una Rambla ya mucho más transitable que el día anterior. Allí tenía lugar la exposición ArtsLibris, International Art Book Fair. 

De arriba a abajo: entrada del Arts Santa Mónica, vista parcial
del interior de la feria y stand de Set Espai d'Art (València)

Para los comisarios de la exposición, Mela Dávila y Moritz Küng, la primera dificultad es "definir qué se entiende por libro de artista": citando a Marcel Duchamp afirman que "un libro de artista es un libro de artista porque es el artista el que lo hace o quien dice que lo es". Y según Lawrence Weiner, uno de los pilares del mundo del libro de artista, "un libro es un libro, los artistas son personas, y las personas hacen libros".

Caramba, esto me recuerda a aquel ilustre profesor de filosofía de COU que se pasó todo el año diciéndonos que "la filosofia és una cosa que l'home fa"... El propio comisario Moritz Küng nos concreta un poco más:
"El llibre d'artista és 'hors catégorie', ofereix una lectura particular, visual o intel.lectual, és com un objecte, un espai alternatiu, una escultura, en valorem la seva fragilitat, el volum, el ritme, l'espai de les pàgines..."
Mucho mejor, ¿verdad?. Porque eso efectivamente es lo que se podía ver en ArtsLibris, donde tenías en todo momento la sensación de estar visitando un museo de arte, moderno o clásico en función del stand por el que pasaras. Delante tuyo se exponían objetos únicos, artesanales, extraordinariamente cuidados en su producción y en su contenido, y valorados ad-hoc, por cierto: en la feria podían adquirirse libros entre 10 y 15.000€.

En cuanto a la supuesta amenaza digital, Mela Dávila nos dice: "Algú ha dit que la pantalla és al llibre el que l'ascensor és a la escala: es complementen, no és una amenaça i no l'eliminará mai. Sempre s'imprimiran llibres per a determinades finalitats. Potser no tindrà sentit imprimir un manual de medicina que l'any següent ja estarà superat, però sí un llibre d'artista".

En fin, amig@s. Sin ponernos a juzgar cuántos de nosotros subimos en ascensor o preferimos las escaleras... éstas han sido las opiniones recabadas sobre "los futuros" del libro, bastante convergentes en todo el corredor mediterráneo, por lo que parece. Dicho lo de convergente sin ninguna intencionalidad política.

En síntesis de Culture&Biz: el futurible del libro pasa ineludiblemente por el presente de la lectura, y éste a su vez por una ingente labor pedagógica conjunta -padres, tutores, escuelas, autores, editoriales, librerías, bibliotecas- que sea capaz de transmitir una doble pasión a los jóvenes: por los contenidos atrayentes, por un lado, pero también por el continente atractivo. 

Si además contamos con una administración que no tema culturizar a sus administrados, miel sobre hojuelas. Os dejamos con un poco de música clásica. Hasta el próximo post.






jueves, 2 de abril de 2015

Recomendaciones mandarinas

"La cultura española del siglo XX vivió dos inmensas derrotas irreparables: el fin de la democracia, en julio de 1936, y la disolución del exilio, un proceso que en los años setenta se puede dar como finiquitado" (Gregorio Morán)

Buenos días amig@s, de nuevo con vosotros en nuestra entrada mensual de Culture&Biz. Si recordáis, al final del post de enero mencionaba de pasada la última publicación de Gregorio Morán, El cura y los mandarines (Akal, 2014) y os recomendaba su lectura. Hay que resaltar que hasta la propia Planeta, editorial que como ya dijimos acabaría censurando la obra con el libro ya en la imprenta, le dedicaba estas elogiosas líneas al autor en su fallida contraportada:

"Gregorio Morán nos ofrece en este ambicioso libro una historia de la cultura española, y de sus protagonistas (...) seria y documentada, escrita con un sentido crítico y una sinceridad que consigue que los intentos anteriores en este terreno nos parezcan insustanciales. No hay duda de que la obra de Morán va a escandalizar por la dureza de sus juicios (...) pero la verdad es que, a partir de ahora, ninguna reflexión sobre la cultura española en la segunda mitad del siglo XX podrá prescindir de referirse a este libro."


Pues bien, hace algunas semanas tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro en la librería +Bernat. Y no defraudó Gregorio Morán, repasando 3 décadas largas de mandarinato (por mandarines entiende el autor aquel numeroso grupo de intelectuales -académicos, novelistas, poetas, políticos y artistas- que conforman la cultura institucional española de la segunda mitad del siglo XX).

Dejó algunas píldoras marca de la casa -"a diferencia de la Francia de posguerra, en nuestro país los mandarines eran de flan chino"-, y al ser interpelado por un lector sobre su, al menos en apariencia, "absoluta independencia del Poder", Morán destiló sabiduría: "la única independencia posible es la económica, o saber vivir con poco".


Montse Serrano y Gregorio Morán en +Bernat

Pero si traigo a colación de nuevo el libro del autor sabatino -cuyo omnipresente, necesario trasfondo político excede sin duda las competencias de este blog- es porque mientras le escuchaba presentarlo iba recordando la gran cantidad de lecturas recomendadas que se deslizan a lo largo de las casi 800 páginas de 'El cura...'. 

Y ésa sí me parece una buena manera de abordarlo para vosotr@s, ahora que se acerca la diada de Sant Jordi, seleccionando algunos de esos highlights literarios -en opinión del propio Morán- a modo de resumen, si no de la obra, sí del periodo cultural que la misma refleja, el comprendido entre los años 1962-1996 (los comentarios de cada obra son textuales del autor y han sido autorizados por la editorial; se cita a continuación la página a la que corresponden).

Sobre la piedra fundacional de La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín (1885), "cima indiscutible y única, que con toda probabilidad ninguno de los escritores recientes había leído", Morán afirma que "el (siglo) XX no ofrece entre nosotros grandes relatos. Sin embargo produce obras definitivas para la prosa castellana -El ruedo ibérico, de Valle-Inclán (1927-1932), por ejemplo-."

"Pero hasta que lleguen los ambiciosos Campos de Max Aub (El laberinto mágico, 1943-68), trabajados en el exilio mexicano, y ese complejo mausoleo literario que serán las Herrumbrosas lanzas, de Juan Benet (1983-86), la novela española está plantada sobre dos referentes, dos vías que han llevado al tren a la estación Terminus: La Colmena, de Cela (1951) y El Jarama, de Sánchez Ferlosio (1955)." (p.166)

Y precisamente en 1955 finaliza una época -literaria e intelectual-, que tiene como mojón principal el fallecimiento ese año del filósofo Ortega y Gasset, al que Morán dedica su El maestro en el erial. "Si el libro sobre Ortega y Gasset y la miseria intelectual del franquismo se cerraba con la muerte del filósofo en 1955, cabía considerar como una evidencia que tras el interinazgo de seis o siete años, en 1962 se entrara en una fase completamente diferente." (p.30) 

Es por tanto a partir de 1962 donde Gregorio Morán inicia su relato de 'El cura...', del que Culture&Biz selecciona 6 obras, de entre las muchas mencionadas por el autor:
  1. Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos (1962)
  2. La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa (1962)
  3. Campo de los almendros, de Max Aub (1968)
  4. Si te dicen que caí, de Juan Marsé (1973)
  5. Días de llamas, de José Mª Pérez Prat (alias Juan Iturralde, 1978)
  6. Las herrumbrosas lanzas, de Juan Benet (1986)

"Tiempo de silencio es una viga maestra sobre la que se construirá la cultura literaria y política de los años venideros (...) Rompe con una tradición de la novela española en un siglo que no será fecundo en ellas (...) Una novela escrita en estado de gracia, en el punto de sazón exacto (...) Ahí queda como un mojón insuperable en nuestra novelística del siglo XX (...)

Hay mucha condensación de literatura, de pensamiento, de época y sobre todo de talento en esa novela que marca un antes y un después. Nada será igual después de la aparición de Tiempo de silencio, por más que los interesados se resistan a reconocerlo (...) Si hay un hombre que represente un salto, un cambio, una ruptura entre lo viejo y lo nuevo, entre lo institucional y lo radical, entre lo oficial y lo marginal, entendiendo por tal lo que está al margen de la dictadura pero no de la realidad y sus ambiciones, ése es Luis Martín-Santos." (p.163 y ss.)


"La ciudad y los perros, gran producto 'internacionalizable' de un peruano de 26 años, ambicioso y capaz (...) La novela latinoamericana envasada en Barcelona por Carlos Barral nace a todos los efectos con La ciudad y los perros y lleva la fecha de 1962 (...) Quizás no sea considerada como gran novela pero contiene descubrimientos de ciclo largo, de los que dejan huella. El deslumbrante talento narrativo del Vargas Llosa de entonces, presente ya en esta novela primeriza que parece anunciarnos a un joven limeño, arrogante y dispuesto (...)

Más narrador que constructor de estilo (...) la inclinación al folletín, las escenas filmadas con minuciosidad de camarógrafo, los diálogos como relato, la riqueza de expresión, el dominio de la jerga, todo eso está en 'La ciudad...', y hace de ella una novela iniciática; marcará una forma de escribir y un autor." (p.160)


"De Madrid, en retirada total, hacia Alicante. Allí es donde se va a desarrollar el último volumen de 'El laberinto mágico', el sexto, Campo de (los) almendros (...) Es una obra maestra de la desesperación, la quiebra y la naturaleza humana. El final de un régimen -la II República-, preñado de ambición humanísima de ser libres y el convencimiento de que ya no habría recuperación ni vuelta atrás (...)

La mejor novela con toda seguridad que escribió Max Aub y un auténtico reto literario de estilo y ritmo. Eso es Campo de almendros (1968); el final de la guerra, sobre la violencia, sobre el amor, sobre España (...) Pocas novelas hay en la segunda mitad del siglo XX, escritas en castellano, que (la) superen (...) Clausura de una vida literaria, la de uno de los más grandes y menos conocidos escritores españoles del siglo XX. Max Aub." (p. 339 y ss.)


"En este ambiente de cadáveres luminosos vacíos y descargos de conciencia impecables, parecía una congruencia cómica, para seguir con el juego de los imposibles, el que la novela de Juan Marsé Si te dicen que caí fuera prohibida. Había sido editada en Mexico unos años antes (1973), pero aún no era posible hacerlo en la España de la Transición. Era el de Marsé más que un testimonio, un trozo de historia cotidiana en la Barcelona brutal de la posguerra (...)

La impresionante novela de Marsé, quizá su mejor obra, se prohibía porque tocaba directamente al poder institucional, de por sí intocable (...) pero la cultura española podría al fin disfrutar por primera vez de El Gran Dictador. La obra maestra de Charles Chaplin, que el mundo había conocido en 1940, se estrenó en España el 6 de mayo de 1976." (p.600 y ss.)



"La vida de José María Pérez Prat es la historia de una ocultación, de las dobles personalidades (...) Alguien que conocía el oficio de narrar y que tenía su gran obra oculta, esa novela en la que había confiado tantas ilusiones y que no se vería publicada hasta que muerto Franco, consiga un editor (...)

Días de llamas no es precisamente una novela más sobre la Guerra Civil sino un libro excepcional, escrito por un tipo que conoce cómo se hace una novela, y que además de contarlo, logra trascribir el pálpito de la sublevación y sus consecuencias (...) Aparecerá publicada por la editorial barcelonesa La Gaya Ciencia en 1979." (p.498)


"¡Y pensar que él había presentado en sociedad, de nuevo 'urbi et orbe', nada menos que Herrumbrosas lanzas de Juan Benet!. Octubre de 1983 y el mundo va a cambiar de base, los ninguneados de ayer todo han de ser, diríamos remedando y falseando el viejo canto de la Internacional. Jesús Aguirre presenta la obra más acabada, y también esperada, de la literatura española de la Transición (...)

Digámoslo sin rubor ni reparo: 60 años de literatura española, exilio aparte, están compendiados en las figuras de C.J. Cela y Juan Benet. (...) ¿Qué son las Herrumbrosas lanzas? Para Juan Benet, la cima de su ambición (...) Leídas con paciencia las 645 páginas que constituyen el corpus es inevitable que a uno le salga un cierto tono retórico, impostado, ante esta empresa literaria hermosa e inútil. Hay mucho de artificial (...), en ocasiones la narración alcanza un altísimo nivel para caer inmediatamente en el sopor de la rutina literaria." (p.750 y ss.)


En cuanto a la literatura en catalán, afirma Morán: "(1964 es el momento del) resurgir de una cultura en lengua catalana con una fuerza notable y con base en Barcelona". Haciendo mención a una encuesta publicada ese año por Serra d'Or y en la que participaron los principales críticos literarios del momento, el autor afirma que "merece la pena señalar cómo en novela aparecen, al tiempo, La Plaza del Diamante, de Mercè Rodoreda, y Bearn de Villalonga; como en la poesía, Carles Riba y Salvador Espriu; y en el ensayo Joan Fuster, por encima de Vicens Vives y Ferrater Mora. En la biografía y la memoria van por delante Segarra y 'Gaziel' que el Josep Pla de los brillantes Homenots." (p.367)


Nada más por hoy, amig@s. Hasta el próximo post... ÓPERA! No olvidemos que ese año 'fundacional' de 1962 también hará su debut en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona la insigne Montserrat Caballé, una de las tres grandes Divas operísticas de la segunda mitad del siglo XX -junto a Maria Callas y Joan Sutherland-. Hecho histórico sin duda, que por cierto olvida mencionar el amigo Morán en su obra. Y no será porque, según cuenta la leyenda, la soprano catalana no ejerciera también su particular mandarinato...